Segunda carta
Estimado señor Coronel:
El currículum vitae de Ud., de una naturaleza combativa, me impresioné mucho. Ud. tiene una vida lleno de esperanzas y decepciones, privaciones y golpes de destino.
Ahora, a la edad de unos setenta años Ud. espera, como desde hace quince años, el recibimiento de un aviso de que se le han concedido la pensión de veterano de la guerra civil a la que tiene derecho por haber servido a las órdenes de Aureliano Buendía.
Año tras años todos los viernes Ud. espera la llegada de la lancha que trae el correo, pero jamás para Ud. está invadido por el desasosiego porque vivir sin ninguna fuente de ingresos es muy difícil.
Para subsistir en el transcurso del último año Ud. ha visto obligado a vender objetos de valor, pero no es suficiente.
Para vender sólo quedó el gallo, una herencia del hijo que murió en el año pasado. La situación es indescriptible angustiosa. Uno se alegó la posibilidad de que el gallo sea vencido. Pero a mí no me parece que sea aconsejable. Durante los entrenamientos del gallo para la pelea Ud. vio cómo el emocionado público ovacionó al gallo, el recuerdo del difunto hijo.
Si yo fuera Ud., no lo haría. ¿A lo mejor existe la posibilidad de crear un empleo y practicar un oficio? El que busca, encuentra. A mí en lugar de Ud. me gustaría seguir pensando en esto. Lo único que quiero es que le sea afortunado de este modo.
A la espera de sus noticias,
Arsenia Golondrina
El currículum vitae de Ud., de una naturaleza combativa, me impresioné mucho. Ud. tiene una vida lleno de esperanzas y decepciones, privaciones y golpes de destino.
Ahora, a la edad de unos setenta años Ud. espera, como desde hace quince años, el recibimiento de un aviso de que se le han concedido la pensión de veterano de la guerra civil a la que tiene derecho por haber servido a las órdenes de Aureliano Buendía.
Año tras años todos los viernes Ud. espera la llegada de la lancha que trae el correo, pero jamás para Ud. está invadido por el desasosiego porque vivir sin ninguna fuente de ingresos es muy difícil.
Para subsistir en el transcurso del último año Ud. ha visto obligado a vender objetos de valor, pero no es suficiente.
Para vender sólo quedó el gallo, una herencia del hijo que murió en el año pasado. La situación es indescriptible angustiosa. Uno se alegó la posibilidad de que el gallo sea vencido. Pero a mí no me parece que sea aconsejable. Durante los entrenamientos del gallo para la pelea Ud. vio cómo el emocionado público ovacionó al gallo, el recuerdo del difunto hijo.
Si yo fuera Ud., no lo haría. ¿A lo mejor existe la posibilidad de crear un empleo y practicar un oficio? El que busca, encuentra. A mí en lugar de Ud. me gustaría seguir pensando en esto. Lo único que quiero es que le sea afortunado de este modo.
A la espera de sus noticias,
Arsenia Golondrina
elcoronel - 3. Jun, 20:42
